miércoles, 30 de abril de 2008

Abraham cuando DIos le dijo que sacrificara a su hijo Isaac.


PARA COLOREAR

Abraham cuando DIos le dijo que sacrificara a su hijo Isaac.

Juntos como en uno

Juntos como en uno

Traducción de Zulma M. Corchado de Gavaldá


Tema: Jesús ora por sus seguidores. 7mo Domingo de Pascua, Año A
Objeto: Un puñado de palitos que puedan ser rotos de uno en uno, pero que cuando estén juntos, no se puedan romper.
Escritura: "Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros" (Juan 17:11 – NVI).

Estoy buscando alguien que sea bien fuerte para que me ayude en esta mañana. ¿Quién desea ayudarme? (Si no hay voluntarios, escoja uno). Tú me pareces bastante fuerte. ¿Crees que puedes romper este palito? (Entrégale un palito que el niño pueda romper fácilmente). ¡Uau! ¡Tú eres fuerte! Rompiste fácilmente ese palito. Veamos si puedes romper estos que están unidos. (Entréguele el puñado de palitos. Después de darle tiempo para que los rompa, continúe con el sermón.)

Los palitos en este manojo son iguales al palito que se rompió fácilmente. Sin embargo cuando están juntos, son mucho más fuerte que cuando están separados. Aún la persona más fuerte que está aquí en esta mañana no podría romper este manojo de palitos.

Estos palitos nos enseñan una lección muy importante sobre la iglesia. Algunas veces cuando pensamos en la iglesia, creemos que es un edificio para venir a adorar, pero la iglesia no es un edificio. La iglesia está formada por hombres, mujeres, niños y niñas que ha decidido seguir a Jesús. Tú, yo, todas las personas que estamos aquí, todos nosotros, somos la iglesia.

Algunas personas dicen: "Puedo ser un cristiano sin ir a la iglesia", y eso puede ser verdad, pero nosotros solos no somos muy fuertes. Cuando Satanás trata de tentarnos para que hagamos algo que sabemos que está mal, puede ser muy difícil resistirlo si tratamos de hacerlo solos. Pero si estamos junto a otros que siguen a Jesús, ellos serán una fuente de fortaleza y aliento. Seremos mucho más fuertes que si estamos solos.

Un día, Jesús se alejó para orar. Oró por sus discípulos porque sabía que ellos tendrían que vivir en el mundo y que iban a ser tentados por las cosas malas del mundo. También sabía que si sus discípulos podían llegar a ser uno, ellos serían mucho más fuertes que si se mantenían como individuos. Así que oró y le pidió a Dios que los protegiera y les ayudara a ser uno, como Él y su Padre eran uno.

Cuando Satanás te tiente a hacer cosas que sabes que están mal, recuerda la lección de los palitos…hay fortaleza en la unidad.

Padre, protégenos y ayúdanos a ser uno con los demás creyentes, tal como tú lo eres con Jesús. Amén

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No ruego sólo por éstos. Ruego también por los que han de creer así
en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, como
tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nostros,
para que el mundo crea que tú me has enviado.
Juan 17:20-21 (NVI)

martes, 15 de enero de 2008

“La paz de Dios gobierne en tu corazón”

“La paz de Dios gobierne en tu corazón”

Textos de IntroducciónColosenses 3:15“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que así mismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”Job 22:21“Vuelve ahora en amistad con El, y tendrás paz; Y por ello te vendrá bién”

Introducción al mensaje: Si hay algo que los seres humanos desean tener y nunca perder, eso se llama paz. Lamentablemente es lo menos que la gente tiene. Los seres humanos están hundidos en las tensiones y aflicciones de este mundo, desesperados tratando de encontrar un alivio permanente para su estado de ansiedad y tensión nerviosa que aparte de afectarles emocionalmente, les afecta físicamente. Médicamente está probado que las tensiones o el estrés son el causante de la mayoría de las enfermedades. Una de las definiciones de estrés o stress es: “Situación de un individuo o de alguno de sus órganos o aparatos, que por exigir de ellos un rendimiento muy superior al normal, los pone en riesgo próximo de enfermar”.

También son: “Estímulos negativos que se perciben a través de los sentidos que alteran la conducta normal del individuo”. El estrés afecta el sistema cardiovascular, el digestivo, el nervioso provocando reacciones de alarmas.

Hoy, lo estamos viendo claramente; Las enfermedades son las que gobiernan nuestra mente, manipulada por estímulos negativos provocando que desde el sonar de un reloj despertador, tengamos que salir disparados de nuestra cama y con las manos puestas sobre nuestra cabeza tener que exclamar: ¡Como puede ser, si acabo de acostarme ahora mismo! Y esta exclamación no es otra cosa que la evidencia de lo agotados que estamos, emocionalmente y físicamente.

Nuestras mañanas, están llenas de tensión, de conflictos con nuestros seres queridos, de miedo al trajín de la vida; problemas económicos, familiares, sociales, físicos, son la respuesta a el descontrol que gobierna nuestra mente y todo esto no es otra cosa que el resultado de la enfermedad espiritual que vive el hombre y la mujer que está descuidado en su relación personal de amistad con Dios. Como nos duele ver seres humanos llenos de conflictos emocionales, enfermos físicamente, venir a los altares de nuestras iglesias buscando salud. En fe clamamos al Todopoderoso para sanidad, ya has habido muchos que han testificado, que tan pronto se oró por ellos sintieron una hermosa paz, evidencia de la salud que estaban experimentando en el momento.

Pero no bién salieron por las puertas del lugar de adoración la enfermedad se apoderó de ellos de nuevo. ¿Por qué este fenómeno? Muchas personas desconocen que cuando un ser humano sufre un coraje producto de un estímulo negativo, se le envenena la sangre con adrenalina. ¿Qué es adrenalina? Hormona secreta por la porción medular de las glándulas suprarrenales que acelera el ritmo cardíaco, aumenta la presión arterial, dilata los bronquios, estimula el sistema nervioso central, producto de un estímulo negativo que se percibió provocando una reacción de alarma. ¿Sabía usted que el cuerpo humano se tarda aproximadamente treinta días en purificar la sangre del exceso de adrenalina, despúes de sufrir un coraje? Es por eso que como Pastor y predicador del Evangelio de buenas novas, quisiera dejar claro que ¿De qué nos vale estar orando por las enfermedades de la gente y no orar por lo que produce la enfermedad?


En otras palabras son muchos los que han sido sanados, pero no bién salen por las puertas de la iglesia sufren un coraje, donde se les envenena la sangre provocando que el cuerpo se enferme de nuevo. Es mas; ¿Sabía usted que hay personas que viven la vida envenenados todo el tiempo porque no pasan 30 días sin sufrir un coraje?

Piense en lo que estamos diciendo, no hay ni 30 días de paz, sosiego, descanso, serenidad, y armonía porque nuestra mente está siendo gobernada por el estrés. Dios no desea que usted viva en un estado deprimente de tensión y sin paz. Por que si hay algo que Dios desea es que usted esté siempre gozoso. 1 Ts. 5:16, establece el deseo de Dios de que usted disfrute la gloriosa presencia de su Espíritu Santo. En San Juan 14:27 la Biblia registra que Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Paz, es descanso, sosiego, salud, victoria sobre tu enemigo. Paz, es estar en armonía con Dios, con la naturaleza, con el prójimo y con uno mismo. En Mateo 11:28 Jesucristo dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

En otras palabras, y o daré victoria sobre el enemigo. Usted tiene que ser libre de las tensiones que lo están destruyendo, usted necesita la paz de Dios. La Biblia encierra en sus páginas un sin número de textos bíblicos que son las promesas de paz y victoria para aquellos que estén dispuestos a confiar y creer en El.

Job 22:21 lo dice claramente; Y para los que tienen mucho conocimiento teológico; sí fue cierto que estas palabras fueron pronunciadas al justo Job en forma injusta, porque el sí, estaba amistado con Dios, aunque no dejó de quejarse del mal que le afligía, pero esto no quiere decir que las palabras escritas en Job 22:21 no sean un buen consejo para el que está descuidado en su relación de amistad con Dios. Primero “Vuelve ahora en amistad con Dios, y tendrás paz y por ello te vendrá bién”. Job 22:21. ¿Deseas estar en victoria? El paso número uno es amistarse con Dios, cuando el hombre se encariña con Dios y desarrolla amor para el, Dios lo rodea de paz y bienaventuranzas. Segundo “Toma ahora la luz de tu boca, y pon sus palabras en tu corazón”. Job 22:22. El segundo paso es guardar los mandamientos de Dios y toda su Palabra en el corazón. El Salmista dijo: “En mi corazón he guardado tu Palabra para no pecar contra ti” (Salmo 119:11). Pero no solamente que guardemos los mandamientos, sino también sus promesas, y cuando viene la crisis, la Palabra de Dios en ti ha de producir victoria sobre la crisis, por que tu podrás exclamar “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” Filipenses 4:13. Tercero, "Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción”. Mira a Dios como lo que en realidad El es, el Dios que todo lo puede. Y si este destruido, serás edificado y alejarás de tu casa la aflicción. Amístate con Dios, dale una oportunidad al Príncipe de la Paz. (Isaías 9:6) para que gobierne en tu corazón. A través del conocimiento de su Palabra podrás conocerle mejor y lo aceptarás como tu Salvador personal y verás que estarás para siempre en victoria sobre el enemigo y su paz estará contigo.


Medite en esta riqueza literaria del Escritor Strong. Paz es plenitud, totalidad, integridad, salud, bienestar, seguridad, solidez, tranquilidad, prosperidad, perfección, descanso, armonía. La ausencia de discordia o agitación. Shalom viene de paz verbal shalam, que significa perfecto, pleno o completo. Por lo tanto, Shalom representa mucho más que la ausencia de guerra o conflicto, es la plenitud que toda la humanidad busca.Textos a escudriñar: Lucas 1:79, Salmo 29:11, Salmo 119:165, Isaías 26:3, Isaías 48:18, Juan 16:33, Filipenses 4:7, Isaías 53:5, Hechos 10:36, Romanos 5:1, Efesios 2:14, Colosenses 1:20.

Que Dios te Bendiga. Pastor Nick Acevedo

La fe salvadora

La fe salvadora

Textos de Introducción:Marcos 8:8“Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la Palabra, y mi criado sanará.”

Introducción al Mensaje: Maravillosa experiencia la de aquellos que tuvieron el privilegio de ver a nuestro Señor Jesucristo en persona. Fueron miles los que lo vieron en acción y en muchas ocasiones más de 15 mil personas le seguían, ya que la Biblia nos registra que en un día le dio de comer a cinco mil hombres sin contar las mujeres y los niños. La verdad es que le seguían por que habían quedado impactados por su presencia, cada milagro era un despertar que provocaba que el pueblo deseara estar al lado de Jesús de Nazaret. En una ocasión entrando en la ciudad de Capernaum, un centurión se le acercó; nótese que no fue un paralítico, ni un ciego, ni alguien que tuviese enfermo o con una necesidad personal, sino un soldado romano, comandante en jefe de cien soldados del ejército romano.

Este acercamiento pudo haber provocado honda preocupación en los discípulos del Maestro Jesucristo. Los romanos eran los que gobernaban, ya que militarmente habían conquistado a los israelitas. Ellos pudieron haber pensado que por lo alborotado que estaba el pueblo con esta nueva figura que se había levantado, había que tomar acción o solamente meditar en la tremenda congestión de tráfico que había en el camino.

De todas las formas los discípulos muy bién pudieron estar preocupados con la figura del Centurión Romano que se acercó a Jesús. Tremenda sorpresa se llevaron cuando oyeron al centurión decir “Señor”. ¿Señor? ¿Cómo era posible que un centurión romano llamara Señor un muchacho hebreo, máximo cuando para ellos César era el único señor. Pero definitivamente lo llamó Señor porque el había tenido que estar observando a este personaje maravilloso por algún tiempo y estaba convencido que era más que un muchacho hebreo, que era Señor. La historia bíblica dice que el centurión le presentó a Jesús la condición de un esclavo de su propiedad que estaba postrado, paralítico y gravemente atormentado. Esta petición nos revela claramente que a pesar de ser un militar, quizás hombre de guerra, era un ser humano de buenos sentimientos. Jesús muy bién pudo haber rechazado la petición de este hombre ya que era un gentil pagano, pero lo maravilloso de Cristo es que Él no hace acepción de persona, Él muy bien le pudo haber dicho, si no eres de mi nacionalidad, de mi religión no te puedo ayudar, o le pudo haber dicho, mi agenda de trabajo está muy cargada y no tengo tiempo para ti. Ese tipo de prejuicio y falta de elasticidad lamentablemente es una de las proyecciones que se refleja en vida de muchos de los que estamos en posiciones de liderazgo social y espiritual. Sin embargo, la tradición judía daba el derecho de tener este prejuicio y si había alguien que estaba ocupado era Él, pero cuando el amor y la misericordia es lo que mueve a un ser humano a ser líder de un pueblo, los prejuicios y las agendas comprometidas no controlan nuestro proceder, sino el amor que todo lo puede. Es importante notar que tampoco Jesús mostró incapacidad al oír que el siervo del centurión estaba paralítico y gravemente atormentado.

Me apena tener que decir esto, pero la iglesia del Señor debe de tomar una postura más agresiva con respecto a la autoridad que debemos mostrar sobre las enfermedades y la manifestación de malicias espirituales. El término “gravemente atormentado” significa estar bajo el ataque de malicias espirituales. La Biblia establece muy claramente que estas manifestaciones son reales y verdaderas y no podemos pasarlas por alto y mucho menos tenerle miedo. La Palabra de Dios dice claramente en Marcos 16:17, “Y estas señales seguirán a los que creen en mí nombre, echaran fuera demonios”, y el versículo 18 dice: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Jesús en ningún momento dijo: “déjame ver si puedo conseguir a alguien que pueda ir conmigo para ver si podemos hacer algo por el”. El dijo: Yo iré y le sanaré”. Con la autoridad para levantar, sanar y libertar al siervo del centurión. Esa determinación debería estar presente en la vida de todos los que decimos que somos seguidores de Cristo y hacedores de su Palabra. Esta fue una expresión firme, que resonó en el corazón del centurión tan fuerte que este reaccionó y dijo: “No Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo”. Aquí vemos como este hombre reconoció en Jesús su santidad y majestad y a la vez reconoció que el era pecador. Pero el tenía fe de que si Jesús expresaba la palabra de sanidad su mozo se levantaría, sanaría y sería libertado. “No mi Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo, solamente dí tu palabra y mi mozo sanará”. Jesús estaba maravillado de tal expresión, quizás hasta el punto que le centurión añadió y dijo: “Yo soy hombre bajo autoridad y cuando doy órdenes a mis soldados ellos obedecen”. En otras palabras le dijo a Jesús, tu autoridad es mayor que la mía. Jesús expresó estas palabras: “Aún en todo Israel no he hallado tanta fe”.

Fue tan movido por la fe de este hombre que le dijo: “Como creístes te sea hecho” y dicen las Escrituras que su mozo sanó. Maravillosa experiencia de este simpatizante de Jesús. Pero hay un detalle que me preocupa y es que, yo pienso que si algo deseaba Jesús era, no solamente sanar al criado, sino también salvar al amo. Este hombre tuvo fe extraordinaria para un milagro de sanidad, pero no tuvo fe para un milagro de salvación. Hoy en nuestros días diariamente se repite algo parecido, nuestras iglesias están llenas de simpatizantes que tienem fe para recibir milagros, pero cuando se les hace un llamado para aceptar a Jesucristo como Salvador personal, su contestación es: “Yo no soy digno de que Jesús more en el corazón de mi casa”. En otras palabras dicen que no pueden comprometerse con Dios hasta que dejen esos comportamientos pecaminosos que los hacen sentir NO dignos de Dios. ¡Que tremendo error! Nadie tiene el poder de ser libre del pecado, sino es por la libertad que ofrece Jesucristo. A Cristo hay que venir tal y como estamos con todos nuestros pecados e imperfecciones, esta es la grandeza de Dios que Él es un especialista en cambiar y transformar la vida de un ser humano y libertar al que está esclavizado por el pecado y limpiarlo de toda maldad. A los simpatizantes de Evangelio les digo, de que se vale a usted venir a la iglesia, cantar nuestros coritos, dar hasta ofrendas, ser sanado de una enfermedad física y nunca haber ejercido fe para ser salvo y sano de la enfermedad del pecado que ha de producir muerte eterna.

Definitivamente el centurión era “buena gente”, “un hombre de buenos sentimientos”, pero era un pecador no arrepentido. Yo creo que es mejor ser un ladrón arrepentido que ser “buena gente” no arrepentido. Lea la historia de Zaqueo (Lucas 19:1-10). El fue un ladrón pero supo ejercer fe para ser salvo y se arrepentió. ¿No cree usted que es mejor ser perdonado, salvado e hijo de Dios que un simpatizante sin derecho a la vida eterna?

Dale hoy tu corazón a Cristo. El se encargará de lo demás y experimentarás el gozo que Zaqueo experimentó al arrepentirse de su pecado. Romanos 5:1 dice: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Lea Jn. 3:15, Jn. 5:24, Jn. 11:25, Jn. 12:46, Jn. 20:31 y Ro. 10:9.


Dios les bendiga.